Alfabeto latino Aunque algunos estudiosos no descartan una procedencia directa del griego, varios hechos lingüísticos—sobre todo el sistema de las consonantes velares latinas— y la comparación con el alfabeto etrusco de las inscripciones funerarias de Marsiliana d´Abegne (siglos VIII y VII a.C.) atestiguan que el alfabeto llegó a Roma filtrado a través de los etruscos. En cualquier caso, el modelo para el alfabeto latino no fue el jónico —que se generaliza más tarde en Grecia—sino el alfabeto calcídico de los colonos griegos de Cumas, en Campania. Éste se diferenciaba del jónico en que conserva la digamma f (tras épsilon) y la kappa (tras pi); carecía de omega; h no tenía valor vocálico, sino de aspiración y x representaba ks y no kh. Evolución La z ocupaba en principio el mismo lugar que en el alfabeto griego, es decir entre f y h. Representaba la f sonora intervocálica, pero quedó sin uso en el siglo IV cuando, en esa posición, se convirtió en r. Fue eliminada, temporalmente, por iniciativa de Apio Claudio, censor en el 312 a.C., porque «imitaba el sonido de los dientes de los muertos al expirar». Su lugar fue ocupado por la g, introducida por Espurio Carvilio en el 234 a.C. para notar la velar sonora y creada a partir de la c mediante una vírgula vertical. La c que en principio representaba g y k, pasó a representar k en todas las posiciones y la k se reservó para unas pocas palabras. La h y la x pasaron al latín con el valor que tenían en el alfabeto calcídico, pero la aspiración de la h desaparece pronto y su uso posterior era signo de afectación y pedantería. Esta evolución culmina en un alfabeto de 21 letras (A B C D E F G H I K L M N O P Q R S T V X), que fue utilizado durante todo el período de la República y constituía, como dice Cicerón en De Natura Deorum, el alfabeto latino propio. En el siglo I a.C. se añaden la y (ü) y la z (ds). Ambas se toman directamente del griego para transcribir las palabras y nombres propios que la creciente influencia cultural griega aporta a Roma. Con estos dos signos se fija la serie definitiva de los caracteres latinos. Este alfabeto, difundido por los romanos junto con su lengua y su cultura, es el de mayor utilización en casi todo el mundo. Minúsculas Innovaciones posteriores La ortografía, es decir, el uso escrito de los signos, vigente hoy, del español quedó fijada en 1815, cuando en la octava edición de la Ortografía de la Real Academia Española culminó una tarea que había comenzado casi desde su fundación en 1713: reguló los usos de b y v, de c y z, etc., y también suprimió el signo ç —en uso todavía en francés— procedente de la z de la escritura visigótica. |